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La pederastia es un delito, la homosexualidad no
La pedofilia en un trastorno de la personalidad, la homosexualidad no

 

El Movimiento Homosexual de Lima (MHOL) rechaza enfáticamente las declaraciones de miembros de la Iglesia Católica que pretenden asociar tendenciosa y maliciosamente a la pederastia y la pedofilia con la homosexualidad, contribuyendo de este modo a perpetuar los prejuicios instalados socialmente sobre gays, lesbianas, bisexuales y trans (GLBT), los que están a la base de las situaciones de discriminación y violencia contra nuestras comunidades.
La violación sexual de menores de edad (pederastia) es un delito según nuestro Código Penal (art. 173º). La pedofilia es un trastorno de la personalidad y del comportamiento adulto según la décima versión de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Otros Problemas de Salud de la Organización Mundial de la Salud (CIE-10 de la OMS).


En cambio, la homosexualidad no es un delito según nuestro ordenamiento jurídico, así como tampoco es un trastorno mental debido a que la OMS la retiró de su lista de enfermedades en forma definitiva en 1990.
Las declaraciones del secretario del Vaticano, Tarcisio Bertone, son un vano intento de la jerarquía de la Iglesia Católica por ocultar los delitos sexuales del clero cometidos a lo largo de la historia.


El MHOL denuncia no sólo el encubrimiento delictivo y moralmente aborrecible, sino la injuria homofóbica que resulta de pretender justificar un crimen como la pederastia a través de la homosexualidad.


No es un secreto la histórica y sistemática violación de derechos que la Iglesia Católica ha cometido contra la comunidad GLBT. Por medio de la Inquisición se nos quemó y arrojó a los perros. En tiempos más actuales, el Vaticano promueve entre sus fieles un discurso del odio y se entromete en la vida política y legal de las naciones para evitar por todos los medios que se nos reconozcan derechos.


Los delitos sexuales del clero, entre los que se encuentra la pederastia, se entienden por el ambiente autoritario y jerárquico al interior de la Iglesia Católica. Las relaciones de poder inequitativas colocan a sacerdotes y monjas en una posición de superioridad frente a algunas personas de su entorno o bajo su cuidado (como los/as niños/as).
Por su parte, el celibato es un mecanismo creado para obtener mano de obra barata y que al reprimir y castrar la sexualidad humana termina por desdibujarla, creándose así un caldo de cultivo para episodios sexuales fuera de la ley.
 
Lima, 24 de abril de 2010